Leila Guerriero: "Cuando uno escribe de una persona también trata de
decir algo sobre sí mismo"
Entrevista. Leila Guerriero. Cronista
argentina y autora de Plano americano.
La cronista. Leila Guerriero participa en
los coloquios organizados en el Hay Festival de Arequipa. La República le tomó
la palabra.
Cristhian Ticona y
Juan Carlos Soto
Es una de las cronistas más celebradas
en Latinoamérica. Baluarte del periodismo narrativo, aquél que se apropia de
las técnicas de la literatura para contar verdades. Plano americano,
libro que perfila a 21 artistas y creadores latinoamericanos, recibió elogios
del mismo Mario Vargas Llosa.
En esta entrevista habla de la situación de Argentina y de periodismo.
¿Qué visión tienes de lo que pasa en tu
país con la salida del peronismo, comparado con el PRI de México con más de
siete décadas en el poder en el siglo pasado?
No me parece que ningún gobierno
democrático sea terrible. Son partidos que tienen esa mala parte, que se quedan
mucho tiempo en el poder. También hay que pensar que detrás hay un voto.
¿El peronismo no fue una dictadura
perfecta?
Me parece que esa definición es
reduccionista. Son gobiernos que tienen sus partes criticables, pero poniendo
estas clasificaciones se pierde la parte más interesante que es hacer una
crítica que sirva para develar la parte mala de estos gobiernos.
Vargas Llosa sostenía que el populismo
del peronismo le hizo daño a Argentina en lo económico y contribuyó al
empobrecimiento de su educación.
Yo no soy partidaria de los gobiernos
populistas. Me eduqué en escuelas públicas argentinas y creo que hay un retroceso
en la calidad desde que egresé del colegio. Es un proceso de degradación muy
largo. Es una responsabilidad de varios gobiernos. A nivel cultural me parece
que se hicieron cosas que están bien y otras no.
Viajas mucho y Occidente vive aterrado por
los atentados terroristas del Estado Islámico (ISIS)
La semana pasada estuve en Europa. La
gente, salvo los latinoamericanos que estamos habituados a vivir en medio de la
zozobra, están anonadados y aterrados. Es atroz lo que hace el ISIS. No encuentro
nada defendible en la postura de esta gente.
Hablemos de periodismo. La crónica
parece haber sido el género que rompió esa suerte de cinismo profesional donde
aparentemente el periodista refleja la realidad objetivamente, y la crónica es
la primera que admite que hay una carga subjetiva. A estas alturas parece que
la objetividad y la ética en el periodismo es una cosa indefendible como lo
decía Janet Malcolm. ¿Estás de acuerdo?
No me parece que sea indefendible. En
principio me parece que el libro de Janet Malcolm al que te referís, El
periodista y el asesino, se suele citar mucho esta frase. No estoy de acuerdo.
Me parece que es un libro estupendo sobre un muy mal periodista que convenció a
un criminal de que iba a escribir un libro a su favor para salvarlo de
una condena cuando tenía toda la intención de hacer lo que se le daba la gana.
Y que en el fondo es lo que debe hacer cualquier periodista. El problema es el
engaño. Es sumamente reprobable. Por otro lado, la objetividad es un cuento
chino. Alguien en algún momento empezó a hablar de la búsqueda de la verdad y
la objetividad. Le piden al periodismo cosas que no se le pide a otros oficios.
Me parece que lo que marca al periodismo es una mirada honesta. Lo que pasó con
el periodista de Malcolm era una mirada súper deshonesta.
Sin embargo, los periodistas suelen
recurrir a ganarse la confianza de sus entrevistados y luego los traicionan.
Sí, pero te la puedes ganar con medios
honestos sin necesidad de estar ocultándole tus intenciones. (...)Si vos querés
huir hacia el horizonte con tu grabadora como los Hermanos Dalton y la
historieta de Lucky Luke y recortar un pedacito de lo que te dijo un
entrevistado para ponerlo en un título y que después dentro de ese contexto la
frase del tipo diga absolutamente lo contrario, lo puedes hacer, pero vas a ser
un perfecto hijo de perra.
De todos los personajes que perfilaste
en Plano americano, cuál fue el más fascinante.
Es muy difícil decirte eso. Hay gente
más enigmática que otra. Aurora Venturini, por ejemplo, la escritora argentina
que se acaba de morir ahora con 92 años, me pareció una persona tan extraña tan
híper entregada a la literatura con un universo propio muy raro, entre
tenebroso y fascinante. De pronto, Guillermo Kuitca, también me pareció fascinante
pero por otros motivos, por cómo él se acerca a su obra, la manera que tiene de
pensar de su trabajo.
¿Cómo eliges a tus personajes?
Primero me fijo en la pertinencia
periodística no solo de la vida de esta persona sino del momento de la coyuntura.
Las historias que toco son tan diversas, desde el mundo de los gitanos y los
judíos ortodoxos en Argentina, hasta el equipo de antropología forense pasando
por todo un mundo que tiene que ver con perfiles de escritores y gente dedicada
a la vida cultural, hasta crónicas de viaje. El otro día en una columna de
Javier Cercas leí algo interesante que cuando uno elige un tema determinado es
para decir algo sobre la vida de esa persona pero en el fondo uno también trata
decir algo de sí mismo, aunque se escriba en tercera persona y el autor
desaparezca..
Los suicidas del fin del mundo y Una
historia sencilla los narras en primera persona pero tú has dicho que
estás en contra de la primera persona
Sí, soy reticente a usar la primera
persona. En Plano americano no hay un solo perfil en primera persona. En Los
suicidas del fin del mundo el escritor español Jorge Carrión, terminó por
convencerme para que narre en primera persona. Se trataba de un pueblo ínfimo
de Argentina donde habían 12 suicidios de personas muy jóvenes en un
año y medio. La idea era contar la historia del pueblo donde había como
una naturalización del entorno social. Para la gente era muy común, además de
los suicidios que la ruta estuviera cortada, que un mes no les llegaran
alimentos, se les cayera el teléfono y la luz. Pero eso no era normal para
alguien venido de afuera. Entonces era una mirada de un extranjero espantado
con toda esa situación. A mí me servía mucho de contraste para de alguna forma
hacer algo que yo sabía que no iba tener que era tratar de ir avanzando,
entender porqué pasó, ir haciendo partícipe de esa situación hostil al lector,
teniéndome a mí como el telón de fondo de contraste.
En todos tus perfiles vas experimentado,
por ejemplo, el de Nicanor Parra que es más poético. ¿Cómo vas decidiendo el
estilo de tus historias?
Creo que uno debe tener una voz propia.
En el periodismo forma y fondo tienen que estar unidos porque si lo escribís
bonito pero no tiene contenido, la nota no sirve.
Tú contabas que los editores no se
compran el pleito y has tenido que viajar por cuenta propia. ¿Y cómo te seducen
a ti cuando eres editora?
Mirá, es un poco difícil contestar eso.
En principio debo estar segura de contar con un periodista que desde el estilo,
la voz, la mirada esté a la altura de lo que esperamos en un libro o una
revista. Además tiene que haber un punto de universalidad en esa historia que
trascienda. A veces es algo súper local, Una historia sencilla... era una
historia súper local que terminó publicándose en España primero que en América
Latina, con lo cual no tengo ese prurito de que tiene que ser la gran historia
del narco. Puede ser una historia de un pueblito mínimo pero que sea de especie
de Aleph de cuestiones sociales políticas que narren una realidad más grande.
¿Cuáles son tus héroes literarios?
De los que aprendí, hay libros con los
que uno ya no puede vivir como El diario de Pavese (El oficio de vivir), Madame
Bovary de Flaubert. Yo no sé si me ha quedado tanto del estilo, que son como
libros a los que uno se aferra y te salvan la vida, de alguna forma, te
iluminan, formas de ver, pero uno de mis héroes literarios son Richard Ford,
John Irving, Jon Lee Anderson, Scott Fitzgerald, Nabokov.
¿Y de los argentinos?
Bueno Martín Caparros, Rodolfo Walsh
etc.
Me sorprende que no menciones a Cortázar
o García Márquez o a Borges.
Mirá, Cortázar para mí fue más que un héroe literario.
Yo creo para que todas las chicas argentinas de mi generación, Cortázar fue un
amor, un hechizo, un escritor posible, que te hacía sentir que si vos vivías en
medio de la pampa húmeda y querías ganarte la vida escribiendo, podías hacerlo,
porque era una persona muy cercana como Bioy Casares por ejemplo, además tenían
un goce lúdico con la escritura, era muy sabroso leerlos, sobre todo Cortázar
que era un experimentador, yo incluso lo imité mucho, como supongo todos lo
hacen con sus héroes literarios, pero después con el tiempo uno o cambia de
héroes o los lleva en el recuerdo. Hoy no leo a Cortázar.
FUENTE : DIARIO LA REPUBLICA , EN EL HAY FESTIVAL AREQUIPA 2015
ENLACE : http://larepublica.pe/sociedad/724621-cuando-uno-escribe-de-una-persona-tambien-trata-de-decir-algo-sobre-si-mismo